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# Es mejor interesarse que intentar ser interesante
- URL: https://notas.evaristobabe.com/es-mejor-interesarse-que-intentar-ser-interesante/
- Published: 2026-09-17T14:40:11.000Z
- Updated: 2026-09-17T14:40:10.000Z
- Description: Hace siete años leí un libro de Charles Saatchi. He olvidado casi todo, pero dos ideas se me quedaron: interesarse más por los demás que intentar ser interesante, y no confundir lo que te gusta hacer con todo el mundo que se forma alrededor.
- Author: Evaristo Babé
- Tags: lectura, libros, relaciones, aprendizaje, startups, arte, emprendimiento, ideas

O por qué es importante dejar que los demás sean protagonistas en una conversación en lugar de intentar contar siempre lo tuyo o estar interrumpiendo.

Hace unos siete años leí *My Name Is Charles Saatchi and I Am an Artoholic* por recomendación de [Andrés Azpilicueta](https://www.linkedin.com/in/andresazpilicueta/?ref=notas.evaristobabe.com). No recuerdo gran parte del libro y, curiosamente, eso es parte de por qué me encanta leer. No creo que haya que memorizar todo lo que se lee. Yo leo mucho y olvido muchísimo, pero valoro los libros por el poso que me dejan. Por esas ideas que se quedan ahí dando vueltas en la cabeza, por el recuerdo de cómo te sentiste al cerrar el libro o por las cosas que vuelven años después en una conversación o que de pronto reconoces en una situación de tu vida. Por lo que permanece.

Y justo eso me pasó con este libro. Se me quedaron grabadas especialmente dos ideas, y estoy bastante seguro de que ninguna era de las que Saatchi habría imaginado que alguien recordaría años después. De hecho, la primera ni siquiera era suya. En el libro, Saatchi cuenta que la madre de Nigella Lawson, su mujer de entonces, le aconsejó a su hija que “*it is better to be charmed than to charm.*” O, en español, “es mejor dejarse encantar que intentar encantar”, aunque a mí me gusta más traducir la idea como “es mejor interesarse por los demás que intentar ser el más interesante”.

Últimamente me he acordado bastante de esta frase porque he coincidido en muchas mesas con gente que parece estar esperando ansiosamente su turno para hablar e interrumpiendo demasiado. Y la verdad me hace sentir incómodo. Apenas preguntan, apenas escuchan y, cuando otra persona cuenta algo, muchas veces utilizan lo que ha dicho como trampolín para volver a hablar de ellos mismos, contar su historia o directamente interrumpir en cuanto pueden.

Todos tenemos algo de eso, claro. Nos gusta contar nuestras historias, explicar lo que hacemos, demostrar lo que sabemos, hacer reír, caer bien… Es bastante humano. Yo caigo muchísimas veces en esto pero desde que leí el libro, soy bastante más consciente e intento controlarlo.

Al leerlo me di cuenta de que hay una habilidad mucho más útil: conseguir que la persona que tienes enfrente sienta que lo que te está contando importa. Es tan fácil como preguntar, escuchar su respuesta, mirarle a los ojos, tirar un poco más del hilo, darle tiempo, acordarte de algo que te contó y volver a traerlo a la conversación. Aunque el tema no me interese lo más mínimo, intento mostrar interés. Me cuesta bastante más cuando la persona es demasiado pesada, pero también estoy aprendiendo a cambiar de tema discretamente cuando alguien se pasa o, incluso, a ayudar a recuperar un tema de otra persona cuando la interrumpieron.

A todo el mundo le gusta sentirse escuchado, no solo a ti. A todo el mundo le gusta sentir que lo que hace, piensa o ha vivido despierta curiosidad en alguien. ¿Qué nos cuesta escuchar y hacer sentir importante a la otra persona? Es parte de socializar, de ser agradable, de caer bien, pero también de aprender. Y, además, sin querer te lo pasas mejor. La gente te cuenta más, confía más en ti y muchas veces acabas recibiendo mucho más de esa persona. 

Tan solo hay que dar la oportunidad. Una persona que de entrada podía parecerte poco interesante termina contándote una historia increíble, descubres algo que no conocías o te cuenta una obsesión rarísima, que son probablemente las conversaciones que más disfruto. Si entras en cada conversación intentando encontrar algo interesante en el otro, el mundo acaba estando lleno de gente bastante más interesante. Mi pregunta favorita ahora suele ser: “¿Qué te obsesiona ahora mismo?”. Me encanta que me cuenten y escuchar. La última vez se lo pregunté a [Manolo Atala](http://www.manoloatala.com/?ref=notas.evaristobabe.com) y gracias a eso, aprendí muchísimo de la VOC (la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales), y bastantes curiosidades que ni imaginaba y que nunca hubiese sabido de otra forma.

Evidentemente hay límites. Hay conversaciones insufribles y personas capaces de convertir cualquier pregunta en un monólogo de cuarenta minutos. Tampoco hace falta inmolarse por la causa. Pero como regla general me parece extraordinaria. Qué barato es dejar a veces el ego o el protagonismo de lado y cuánto se recibe a cambio.

> Interesarse por los demás suele ser mucho más encantador que intentar resultar encantador.

También creo que escuchar bien tiene otra parte importante y a veces más complicada, que es saber soltar. Las conversaciones no son lineales. La gente interrumpe, aparecen otros temas y a veces una historia que estabas contando simplemente pierde su momento. Hay que saber reconocerlo. No todo lo que empezamos a contar merece ser recuperado cinco minutos después. A veces el tema ya pasó, la mesa está en otra cosa y lo más elegante es dejarlo ir.

Tal vez esa sea otra parte de la misma idea: interesarte lo suficiente por los demás como para no estar permanentemente pendiente de cuándo puedes volver a lo tuyo. Tenemos que asumir que no todo lo que empezamos a contar merece ser terminado. Para aprender a participar en una conversación debes mostrar curiosidad por lo que cuentan los demás, y saber darte cuenta cuando debes parar de hablar.

La segunda idea que recuerdo del libro también aparece en una respuesta muy breve. Sale cuando le preguntan a Saatchi qué le atrajo del mundo del arte y qué hace que siga interesado en él. Y respondió: 

> “I’m not interested in the art world. I’m interested in art.”

Esta también se me quedó porque yo podría decir algo parecido sobre el mundo de la tecnología y las startups. Constantemente voy a eventos, doy charlas, conozco inversores, otros emprendedores y gente del sector. Muchos de ellos, además, son ya de mis mejores amigos. Gracias a hacer todo eso he encontrado clientes, empleados, oportunidades y socios, así que sería absurdo hacer como que todo eso me da igual.

Pero siempre intento recordar de que el ecosistema existe alrededor de algo. Y que a mí lo que realmente me gusta es construir empresas. Encontrar un problema, pensar un producto, venderlo, conseguir que alguien pague, contratar gente buena, competir, equivocarme, arreglar cosas y ver cómo algo que hace unos meses era una idea empieza a funcionar de verdad.

Las rondas, los premios, las listas, los eventos, los posts, las conferencias y todo lo demás pueden ser muy útiles. Pero es fácil perderse ahí y acabar dedicando más tiempo al mundo que rodea una actividad que a la actividad que hizo que te interesaras por ese mundo en primer lugar. Creo que eso vale para casi todo: para el arte, para escribir, para la gastronomía, para la tecnología o para emprender. Por eso me llamó la atención esa frase de Charles Saatchi.

Y aunque de este libro he olvidado casi todas sus páginas, siete años después todavía intento acordarme de estas dos cosas: interesarme más por la persona que tengo delante que por parecerle interesante, y seguir interesado en construir y hacer las cosas más que en todo lo que se forma alrededor de hacerlas. Supongo que por eso sigo leyendo tanto. Con que un libro te deje dos buenas ideas que te acompañen durante años, ya merecieron la pena las horas que dedicaste a leerlo.