> ## Content Index
> Fetch the complete content index at: https://notas.evaristobabe.com/llms.txt
> Use this file to discover other available public pages before exploring further.

# ¿Quién estará hablando mal de mí?
- URL: https://notas.evaristobabe.com/quien-estara-hablando-mal-de-mi/
- Published: 2026-10-26T17:46:29.000Z
- Updated: 2026-10-26T17:46:29.000Z
- Description: ¿Cuánta gente estará hablando mal de mí porque nunca le contesté un mensaje? A veces dejamos a otros esperando y otras somos nosotros quienes esperamos. Sobre los cafés pendientes, las expectativas y esa costumbre de tomarnos el silencio como algo personal.
- Author: Evaristo Babé
- Tags: relaciones personales, emprendimiento, expectativas, comunicación

El otro día hablé con un emprendedor que se quejaba de otros emprendedores a los que había escrito para conocerlos, quedar, y pedirles consejo. Unos nunca le respondieron. Otros le dieron largas hasta que dejó de insistir. Y me lo contó bastante molesto, como si le hubieran faltado al respeto, como si los demás tuviesen que dejar lo que están haciendo para atenderle a él. Pero mientras le escuchaba, en vez de darle la razón, empecé a pensar en la cantidad de gente que podría estar contando exactamente la misma historia sobre mí...

Se lo dije. Yo también soy uno de esos que dejan mensajes pendientes durante semanas, que nunca encuentran el momento para tomar ese café, que leen un mensaje y pienso "luego contesto" y luego jamás lo hago, o digo que "no" directamente aunque le siente mal a mi interlocutor. Y nunca es personal. A veces se me acumulan las cosas, otras veces estoy metido en lo mío, y otras pues realmente no me interesan tanto como para sacar un hueco. Lo peor es que estoy seguro que hay personas que interpretan mi silencio como arrogancia, como falta de educación o como que me creo demasiado importante para contestar.

Probablemente, si pudiera escuchar lo que algunos dicen de mí porque nunca les respondí, me parecerían injustos conmigo aunque seguramente podrían tener algo de razón.

Y lo curioso es que yo también estoy al otro lado. He escrito a fundadores, directores, CEOs de otras empresas porque quería conocerlos, preguntarles algo o porque pensaba que podían ayudarme con algún problema que tenía. Muchos me han contestado. Otros nunca lo han hecho. Algunos ni después de insistir. Y aunque me habría gustado hablar con ellos, nunca me lo he tomado como algo personal. Entiendo que cada persona tiene su vida y nadie tiene la obligación de atenderme.

Cuando alguien no me contesta, desconozco casi todo lo que está pasando en su vida. No sé si está hasta arriba de trabajo, si tiene algún problema personal, si ha leído mi mensaje y se le ha olvidado, o si simplemente no tiene ningún interés en hablar conmigo. Está perfecto. Cuando soy yo quien no contesta, siempre tengo una lista estupenda de motivos que lo justifican.

Creo que muchas veces pedimos mal las cosas. Hay una petición especialmente frecuente entre emprendedores: "A ver si nos tomamos un café, que te quiero contar una cosa". Yo mismo la he hecho muchas veces. Parece inocente, pero le estás pidiendo a alguien que saque un hueco en su agenda sin explicarle para qué. Ahora esa persona tiene que averiguar qué quieres, cuánto tiempo necesitas, si puede ayudarte y si merece la pena tener esa conversación. Le has trasladado todo ese trabajo sin darte cuenta. Y muchas veces estamos tan convencidos de que tenemos algo interesante que contar que ni siquiera nos preguntamos por qué tendría que interesarle a quien nos escucha.

Con el tiempo he aprendido que cuando quiero hablar con alguien funciona mucho mejor explicar exactamente por qué le escribo. Contarle brevemente qué estoy haciendo, qué necesito y qué me gustaría preguntarle. Si se puede resolver con un mensaje, mejor. Si necesito quince minutos, se lo digo. A veces resulta que no puede ayudarme, pero conoce a quien sí. Y otras veces tampoco me responde, por muy bien que haya redactado el mensaje.

Haber decidido que quiero hablar con alguien no significa que esa persona tenga que querer hablar conmigo.

También está la cuestión del momento. Una conversación que hoy no se da puede producirse dentro de un año, en un evento, por otro motivo. Las prioridades cambian, las circunstancias cambian. No tiene por qué ser un asunto definitivo.

Con las amistades es diferente. Si un amigo me escribe para tomar un café, evidentemente no necesito que me mande una agenda con tres puntos a tratar. Me encanta quedar con alguien para hablar de cualquier cosa o de absolutamente nada. Pero creo que las relaciones surgen con cierta naturalidad. 

Volviendo a aquel emprendedor, entiendo que le molestara que no le contestasen. A nadie le gusta sentirse ignorado, especialmente cuando ha escrito con ilusión o pensando que podía surgir algo interesante. Y seguramente yo debería contestar mejor a mucha de la gente que me escribe. Porque una cosa es que nadie te deba su tiempo y otra ser un desconsiderado. ¿Pero cuál es ese límite? Igual no existe. Pero creo que si alguien se ha tomado la molestia de escribirte un mensaje personal, trabajado, explicándote qué necesita, merece al menos una respuesta, aunque sea para decirle que no puedes ayudarle. No siempre lo hago, y no tengo una buena excusa para las veces que no.

Por mi parte, cuando quiero hablar con alguien, intento explicar bien qué necesito, insistir una vez si me parece importante y, después, seguir con mi vida. A veces la conversación llega meses después, cuando ya ni me acordaba de haberla pedido. Otras veces nunca llega. Y también está esa posibilidad que nos cuesta aceptar: que simplemente no le interesemos a la otra persona. A mí me pasa con gente que me escribe, y estoy seguro de que a otros les pasa conmigo.

A veces me pregunto cuánta gente estará hablando mal de mí por un mensaje que nunca contesté. Probablemente más de la que imagino. Y lo peor es que seguramente ni siquiera me acuerdo de haber recibido algunos de esos mensajes...